jueves, 14 de agosto de 2008

Wall·E... y una reflexión

Es una película fantástica. La realización, el guión y me temo que hasta la interpretación son de lo mejor del año, seguro. Pero no voy a hablar sobre Wall·E, no, hoy voy a ponerme pedante y cargar las tintas. El estreno de esta película, prácticamente muda durante media hora, me ha hecho pensar en el proceso de estupidificación que caracteriza el cine y la televisión infantil hoy en día.


Chanquete se moría (1). Y la madre de Bambi también. ET se marchaba (2). Daba mucha pena. Todo era gris durante un buen rato. Especialmente llamativo es el caso de Dumbo, película casi pesadillesca se mire por donde se mire. Pero llegó el día en que alguien decidió que a los niños no se les podía enseñar algo tan triste - debían ser los albores de este estúpido tiempo de lo "políticamente correcto"... -, los colores apagados desaparecieron, las escenas oscuras se iluminaron, y las historias que hiciesen pasar un mal trago a los niños fueron consideradas nocivas.

Cuánto sufrimiento y cuánto hemos aprendido...


En la vida pasan cosas malas, y hay que aprender a enfrentarse a ellas. Tanto sobreproteccionismo al final deja al niño más desprotegido que nunca, porque no es capaz de defenderse de las putadas de la vida.
El otro día fui al cine a ver Kung Fu Panda, y (spoiler) llega un momento en que el maestro del maestro del Panda se muere. "Ha llegado mi hora", dice, "me marcho". Una corriente de pétalos de cerezo lo envuelve y desaparece volando en el cielo. Sentado a mi derecha había un niño, pequeño pero no tanto, que no entendía lo que sucedía. "¿A dónde se va el maestro? ¿Es la hora de qué? ¿Por qué se va volando?".
Así no se aprende.


Retomemos el hilo. Wall·E es muda durante un buen rato. Hay que aplaudir a Pixar porque ¿puede alguien decirme cuánto tiempo hacía que no veían una película muda para niños? ¿Nunca? Y más aún, durante la primera mitad, Wall·E está sólo en la pantalla. Bueno, tiene una amiga cucaracha que funciona como el Sr. Wilson de Náufrago, pero eso no cuenta.
¿Quién me puede decir una película infantil en blanco y negro? Que yo sepa, el blanco y negro tiene un potencial expresivo increíble. Problema: demasiado siglo XX. Es imposible que mi querida Dra. Andrenstein se emita en blanco y negro, siendo como es un homenaje a El Jovencito Frankenstein y, por extension, al cine de terror serie B de la Hammer y la Universal.

Comparen ustedes. ¿Ya? Pues aún así, resulta que el blanco y negro "no es televisivo".


De todas formas, hoy por hoy la tele ni siquiera es en color, es en Flash: colores planos supersaturados. Maldita Cartoon Network, ¿qué fue de la animación tradicional?

"Cómo funciona el cuerpo humano" vs. "tomar el Sol en la playa", ¿alguien ve las diferencias?


Paro ya que me aburro a mí mismo. Simplemente quiero dejar constancia de mi preocupación ante la generación que se avecina y lanzar esta idea: ¡no todo es culpa de la ESO!

viernes, 8 de agosto de 2008

Life Aquatic


Prometo de verdad de la buena que no me voy a enrollar, aunque lo haría encantado porque esta película tiene mucha miga.



Creo que esta película es, ante todo, una mezcla. Tiene comedia, drama, documental, fantasía, aventuras... Sí, Life Aquatic es mezcla, pero mejor aún, de esa mezcla surge una personalidad propia, muy atrayente y muy divertida.

Independientemente del argumento, la película explota el humor irónico y descreído de un extraño capitán Cousteau, aquí llamado Zissou y con la cara de Bill Murray. Y alguno dirá que Bill Murray ya ha interpretado a tipos irónicos y descreídos, como en la genial Lost In Traslation. ¿Y qué más da si lo hace tan bien!?

Resulta muy interesante ver cómo la comedia se va entrecruzando con:
  • El drama: todos los personajes son unos perdedores dependientes de un pasado mejor. Hay drama hasta el exceso (ojo spoilers), pues un personajes cree equivocadamente ser el hijo de Zissou, su héroe de la infancia, y no sólo no llega a enterarse jamás de su error sino que muere en el intento.
  • Un ejercicio de metalenguaje cinematográfico, pues todo gira en torno al rodaje de documental marino del que nunca se sabe si es o no una pura invención.
  • Fantasía surrealista (¡sigue leyendo!)
  • Cine de aventuras, no sólo hay piratas, sino que de repente la película se convierte en un acelerado y divertidísimo plan de huida y rescate con increíbles escenas de acción.
  • Todo concluyendo con una actuación musical a cargo de Seu Jorge. Podéis escuchar un tema del mismo en el reproductor de la izquierda.



Lo más llamativo es el tono irreal de la película, que llega al extremo de la fantasía más surrealista (véase la foto). Todas las criaturas son animaciones Stop-Motion a cargo de Henry Selick. ¿Que quién es? El director de Pesadilla Antes de Navidad. ¿Cómo? ¿Qué Pesadilla Antes de Navidad es de Tim Burton? Mis pobres ignorantillos...
Aquí os dejo una entrevista y el tráiler de su próxima película.

Acabo ya con este vídeo, que es un SPOILER con mayúsculas porque es el final de la película, y al mismo tiempo la mejor escena de todas. ¡Disfrutad!




Mierda, me he vuelto a enrollar... ...¿habéis encontrado el contenido oculto?

miércoles, 6 de agosto de 2008

Nintendo y yo #2 - Orígenes


En un post anterior hablé sobre mi primera consola Nintendo, que no era consola sino "maquinita" - término que lamentablemente ha caído en el olvido -. Se trataba de una genuina Game & Watch con una peculiar versión del Donkey Kong en la que el gorila tenía que cruzar un precipicio con la ayuda de unos paraguas (para caer lentamente) y de unos globos (para subir).

La primera foto creo que corresponde al cumpleaños de mi hermano de 1985, de lo que se deducen dos cosas:
  1. Mi relación con Nintendo empezó a la tierna edad de 2 años
  2. La maquinita ¡¡no era mía!!

Marzo de 1985


Enero de 1989


En el reproductor de música de la izquierda os dejo el tema del Donkey Kong Country, una obra maestra lanzada para la Super Nintendo. Nostálgicos, ¡disfrutadla!