Rara, pero no tanto. La ciencia del sueño, de Michel Gondry, cuenta la historia de un chico que mezcla su aburrida realidad con sus extraños sueños. Guau. Bueno, lo original es la puesta en escena de esos sueños, que está realmente currada.
La película me gustó. Logra evocar por momentos las extrañas sensaciones y asociaciones de los sueños, y eso creo que es muy meritorio. Destacaría las escenas más sencillas y no las más fantasiosas, como cuando Stephane sueña que tiene unas manos enormes. Genial. Además, la historia de amor me abizcochó un poco, ¿algún problema?.
Que quede claro, la película me gustó pero no me emocionó. Eso de los sueños es muy bonito, pero a mí se me hicieron demasiado largos. Cada vez que empezaba uno yo pensaba "mierda, ¿cuánto durará esto? ¡yo quiero saber qué pasa con los el chico y la chica". Y en los momentos de vigilia algunas de las reacciones de los personajes resultan incoherentes, como ese intento de despedida en el que Stephane habla de tetas y se sube a la cama de la chica ¿?. Odio esos momentos*.

Voy acabando. La ciencia del sueño me gustó mucho mucho más que Rebobine por favor, un fiasco absoluto. Parecía que iba a ser trasgresora y divertida, y al final es una pastelada bochornosa y previsible. Las películas suecadas son graciosas, pero después de un par ya cansan.
¿¿Y qué extraña obsesión tiene Gondry con que todo sea de cartón??
Un tipo extraño. Bueno, os dejo con una imagen de Google suecado y cartonoso, lo mejor que ha salido de Rebobine, por favor.
* Y digo esto sabiendo que hoy en día es pecado decir que Gondry no es Dios. El Gondrysmo es una enfermedad parecida al Shyamalanismo pero afecta a gente más intensa aún. Otro día hablaré sobre la gente intensa




























